Esta es la crónica de una pequeña escapada de fin de semana a Asturias.
Como sólo era un fin de semana tuvimos que apretar el mayor numero de sitios a visitar en el menor tiempo, pero como tampoco queríamos ir de 'crono' hubo que planear milimetricamente la visita.
PRIMER DÍA -Madrid-Oviedo --> 446km, 4h 21minLlegamos a Oviedo tras un tranquilo viaje por las tierras castellanas; el viaje no se llega a hacer largo y la calidad de las carreteras es bastante buena, excepto al acercarse a oviedo que la autopista es más revirada de lo normal y eso no permite hacer buenas medias.
Cuando llegamos y tras dar unas cuentas vueltas, perdidos encontramos nuestro hotel.
Esta vez nos hospedaremos en un apartahotel de tres estrellas que hemos encontrado en
lastaminute.com.
Se llama
Apartehotel Campus y se puede reservar directamente con ellos por internet. La ventaja de alojarse en un apartahotel en vez de en un hotel es la cocina que permite hacerse uno la comida y así ahorrarse unos euros. Por supuesto el Domingo probamos la gastronomía típica asturiana pero ya llegaremos a ese punto.
El coche lo dejamos en el parking del hotel por 14€, que es un buen precio comparado con lo que se cobra en Madrid.
Por l

a tarde nos fuimos a visitar la ciudad, nuestra intención era volver tarde y por eso merendamos copiosamente, a sabiendas también del efecto de la sidra en un estómago vacío.
Visitamos la catedral y la plaza, dimos una vuelta por el centro de las compras, que estaba repleto de gente paseando, y vistamos el ayuntamiento donde habíamos oído que se iban a celebrar muchas bodas (era el día de los enamorados). Se respiraba un gran ambiente en la ciudad, los bares llenos de gente casi nos hacen olvidar que estabamos en febrero y que, si bien había hecho sol por la mañana, el frío se notaba. Entre la gente que estaba de fiesta, los que estaban de bares y los que simplemente paseaban nos abrimos camino hasta el ayuntamiento. A medida que nos acercábamos ibamos oyendo el sonido de las gaitas pero no sabíamos porque hasta que llegamos. Parece que en Asturias es tradición contratar a una banda de gaiteiros y tamborilerillos para animar las bodas.



Después de este paseo volvimos hacía nuestro hotel puesto que de camino estaba la calle de la sidra, que se llama así porque está llena de sidrerías. Nos paramos en una que nos pareció curiosa por el sistema de 'escanciado automático' de la sidra -salía como un chorro a presión de una maquina y caía en el vaso- cada culín nos salió por 40 céntimos, que no debía ser muy caro porque el bar estaba lleno (y eso que no era muy tarde).
Ya era hora de cenar y de irnos al hotel. Mañana sería otro día.